CAPITULO
3 Apuntes desde la perspectiva curricular
Este capítulo nos habla:
Acerca de los problemas curriculares
Construir el objeto de enseñanza
Caracterizar el objeto de referencia: las prácticas de lectura y escritura
Explicitar contenidos involucrados en las prácticas
Preservar el sentido de los contenidos
Los quehaceres del lector en la escuela: tensiones y paradojas
Construir el objeto de enseñanza
Caracterizar el objeto de referencia: las prácticas de lectura y escritura
Explicitar contenidos involucrados en las prácticas
Preservar el sentido de los contenidos
Los quehaceres del lector en la escuela: tensiones y paradojas
La Dra. Deila Lerner considera que todos los problemas que se
enfrentan en la producción de planes de estudio (“curricular”) son de tipo
didáctico.
·
La preservación del sentido del saber o de las prácticas que se están
enseñando, para poder plasmarlo documentalmente.
·
Las transformaciones didácticas deben tener en cuenta la naturaleza de la
institución que las llevará a cabo y de su función social.
Un problema inicial, dice la Dra. Lerner, es el
construir el objeto de enseñanza “a imagen y semejanza” de las prácticas
sociales. Hay que seleccionar los contenidos a enseñar y jerarquizarlos de
acuerdo a prioridades, con base a modelos educativos orientados a la
construcción del objeto de enseñanza: la práctica de la lectura y la escritura.
Hay áreas más específicas donde esto se facilita como en las matemáticas, pero
también áreas más independientes como la didáctica, donde esto se complica. Las
prácticas de la lectura, dice Delia Lerner antes eran intensivas: pocos textos
pero a profundidad, y ahora son extensivas: muchos textos pero a nivel
superficial. Debemos, dice la Dra. Lerner, explicitar los contenidos
involucrados
Para
posibilitar la escolarización de las prácticas sociales de lectura y escritura,
para que los docentes puedan programar la enseñanza, un paso importante que
debe darse a nivel del diseño curricular es el de explicitar, entre los aspectos
implícitos en las prácticas, aquellos que resultan hoy accesibles gracias a los
estudios sociolingüísticos, psicolingüísticos, antropológicos e
históricos." Es lo que hemos intentado hacer al formular como contenidos de la enseñanza
no sólo los saberes lingüísticos sino también los quehaceres del lector y del
escritor: hacer anticipaciones sobre el sentido del texto que se está leyendo e
intentar verificarlas recurriendo a la información visual, discutir diversas
interpretaciones acerca de un mismo material, comentar lo que se ha leído y compararlo
con otras obras del. mismo o de otros autores, recomendar libros, contrastar
información proveniente de diversas fuentes sobre un tema de interés, seguir a
un autor predilecto» compartir la lectura con otros, atreverse a leer textos
difíciles, tomar notas para registrar informaciones a las que más tarde se
recurrirá, escribir para cumplir diversos propósitos (convencer, reclamar, dar
a conocer...), planificar lo que se va a escribir y modificar el plan mientras
se está escribiendo, tomar en cuenta los conocimientos del destinatario para,
decidir qué informaciones se incluyen y cuáles pueden omitirse en el texto que
se está produciendo, seleccionar un registro lingüístico adecuado a la situación
comunicativa, revisar lo que se está escribiendo y hacer las modificaciones
pertinentes...
El problema didáctico, según la
Dra. Lerner, es:
La
preservación del sentido del saber o de las prácticas que se están enseñando,
para poder plasmar lo documentalmente. Hay que tomar en cuenta también el
carácter prescripto de los planes de estudio. Elaborar estos documentos
curriculares afecta el sistema escolar y su diversidad, en donde podemos
encontrar varios problemas.
Acerca
de los problemas curriculares
Los documentos curriculares requieren un carácter prescriptivo.
Su elaboración supone tomar decisiones que afectan a muchas escuelas y
genera una responsabilidad de la investigación didáctica.
Prescribir es posible cuando se está seguro de aquello que se prescribe
y es aun más seguro cuanto más investigando está la cuestión desde el punto de
vista didáctica.
Explicitar contenidos involucrados
en la práctica
Distribuir los contenidos en el tiempo es una
exigencia inherente a la enseñanza. La opción tradicional -al menos desde el
siglo XVII- ha consistido en distribuirlos estableciendo una correspondencia
término a término entre parcelas de saber y parcelas de tiempo. En el caso de
la lengua escrita, como se sabe, esta
parcelación ha sido flagrante: en el primer año de escolaridad, dominar el
"código" y sólo en el segundo "comprender y producir textos
breves y sencillos"; proponer al principio ciertas sílabas o palabras e
introducir otras en las semanas o meses consecutivos, graduando las
dificultades; en el primer ciclo, presentar exclusivamente textos de
determinados géneros y reservar otros para el segundo... La enseñanza se
estructura así según un eje temporal único, según una progresión lineal,
acumulativa e irreversible.
Las prácticas son totalidades indisociables y
por lo tanto difícilmente secuenciales.
Tiene componentes implícitos que no se pueden
transmitir oralmente además esclarecer de lo que se aprende cuando se lee o se
escribe en clase,
Son contenidos que se están enseñando y
aprendiendo al leer o al escribir.
Los quehaceres
del lector
Entre los quehaceres del lector que implican interacciones con otras
personas acerca de los textos, releer un fragmento para verificar lo que se ha
comprendido cuando se detecta una incongruencia.
Los quehaceres
del escritor
la escritura es más solitaria que la lectura pero – al mismo tiempo-
obliga a quien la ejerce a tener constantemente presente el punto de vista de
los otros, de los futuros lectores.
Ahora bien, explicitar los quehaceres involucrados en
las prácticas y considerarlas como contenidos de enseñanza no significa de
ningún modo que ellos deban ser comunicados verbalmente a los niños.
Preservar el sentido de las prácticas supone propiciar
que sean adquiridas por participación en las acciones que ellas involucran –y evitando
que esas acciones sean sustituidas por meras verbalizaciones-.Es esta
preocupación las que nos ha llevado a hacer una distinción (entre
"contenidos objeto de reflexión", entendiendo que un mismo contenido
puede estar en un momento determinado "en acción"- es decir, presente
en la situación didáctica en la medida en que el maestro o los alumnos lo ponen
en juego al leer o al escribir- y constituirse en otro momento en objeto de
reflexión, en la medida en que los problemas planteados por la escritura o por
la lectura así lo requieran.
Preservar el sentido de los contenidos
Se corren riesgos en la relación con la preservación
del sentido. (Advertir cuales son estos riesgos es un paso importante para
evitarlos).
Un primer riesgo es el de caer en la tentación de transmitir verbalmente
a los niños esos contenidos que han sido explicitados.
El segundo riesgo que se corre al explicitar los quehaceres del
lector y del escritor es el de producir
un nuevo parcelamiento del objeto de
enseñanza
En las prácticas, escolarizando
así las prácticas sociales. Donde
el contenido fundamental debe ser el “quehacer del lector y del escritor” en su
dimensión social (interpersonal y pública) y en su dimensión psicológica
(personal y privada). El riesgo es preservar el sentido de los contenidos que
sean implícitos en las prácticas, y que tengan un balance entre acción y
reflexión para que sean valiosos para el desarrollo.
Los quehaceres del lector en la
escuela: tensiones y paradojas
Al parecer de Delia Lerner, es importante reflexionar la forma de superar los obstáculos para ingresar los “quehaceres” del lector en la escuela, por ejemplo; para elegir donde, cuando y como se lee. Hay también que tomar en cuenta el conflicto que existe entre lo obligatorio y lo electivo en la escuela; en donde son obligatorias la lectura y la escritura, mientras que a nivel social tienen un sentido diferente. La paradoja es que si se aspira a enseñar mucho no se puede controlar todo, y que si se intenta controlar todo, hay que reducir los contenidos eliminando aquellos que requieren un control más complejo. Quizás la solución, dice Delia Lerner, es la coexistencia de ambos (control y contenido) teniendo actividades en que se controle la comprensión y otras que promuevan la elección. Es definitivamente necesario preservar el sentido de la lectura y la escritura.
Al parecer de Delia Lerner, es importante reflexionar la forma de superar los obstáculos para ingresar los “quehaceres” del lector en la escuela, por ejemplo; para elegir donde, cuando y como se lee. Hay también que tomar en cuenta el conflicto que existe entre lo obligatorio y lo electivo en la escuela; en donde son obligatorias la lectura y la escritura, mientras que a nivel social tienen un sentido diferente. La paradoja es que si se aspira a enseñar mucho no se puede controlar todo, y que si se intenta controlar todo, hay que reducir los contenidos eliminando aquellos que requieren un control más complejo. Quizás la solución, dice Delia Lerner, es la coexistencia de ambos (control y contenido) teniendo actividades en que se controle la comprensión y otras que promuevan la elección. Es definitivamente necesario preservar el sentido de la lectura y la escritura.